viernes 20 de noviembre de 2009

La desconocida historia del doctor Álvarez Cambras

Hedelberto López Blanch / AIN

odrigo Álvarez Cambras es conocido en Cuba y en el mundo por sus innumerables aportes a las ciencias médicas ortopédicas, incluso por el famoso fijador externo de huesos que lleva sus iniciales, RALCA.

El doctor Álvarez Cambras en la guerrilla del Congo.

Lo que la gran mayoría desconoce es que este científico cubano participó como médico guerrillero, a mediados de los años 60, en el batallón Patricio Lumumba, el segundo frente del Che en el Congo Brazzaville.

Cuando en 1964 se producen los bombardeos masivos norteamericanos contra Vietnam del Norte, Álvarez Cambras escribe una carta al Comandante en Jefe Fidel Castro y al Partido Comunista en Ciudad de La Habana donde expresa su disposición de ir a esa nación para apoyar al pueblo vietnamita en su lucha contra el imperialismo.

Su carrera de medicina, que había interrumpido en 1956 cuando el régimen de Fulgencio Batista cerró la Universidad, la continuó tras el triunfo de la Revolución y se graduó como ortopédico en 1964. Contaba con experiencia en esa rama pues desde los primeros años estuvo como alumno ayudante de esa especialidad en el Hospital Calixto García.

Para cumplir el Servicio Médico Rural, lo ubicaron en el Hospital Saturnino Lora de Santiago de Cuba, donde lo designaron jefe y profesor de ortopedia de las hoy en día cinco provincias orientales.

En el Saturnino Lora labora un año, y una mañana recibe la llamada telefónica del entonces ministro de Salud Pública, José Ramón Machado Ventura, quien le pedía presentarse en la capital del país. Roberto Perera, jefe de Relaciones Internacionales de Salud Pública y Torres Santrayll, responsable de postgrado del Plan Montaña, lo reciben en La Habana y le comunican que había sido aceptado para cumplir misión en Vietnam, y le preguntaron si conocía a otros médicos que quisieran acompañarlo.

Les da los nombres de dos, el cirujano Manuel Jacas Tornés, quien ya había expresado también por escrito su deseo de ir a Vietnam, y el clínico Julián Álvarez Blanco que también hacía el servicio médico en las provincias orientales.

Poco tiempo después, los tres fueron informados, en entrevistas individuales, que irían a Vietnam, y que posiblemente, por la situación de guerra en el país, tendrían que lanzarse desde paracaídas en el Delta del Mekong. Era una forma de conocer hasta qué punto estaban dispuestos a cumplir la misión.

Se quedan en la capital por unos días durante los que confeccionan una carta de despedida a sus familiares que se abriría en caso de fallecimiento, y posteriormente los llevan a Peti 1, un campo de entrenamiento cercano a Candelaria, Pinar del Río.

"No se me olvida porque cuando llegamos vimos que todos los compañeros eran de la raza negra, pero negros azules, prietos de verdad, y nos preguntábamos: ¿nosotros tres blancos, qué hacemos aquí? Debe haber algún error, pues si hubiera alguno achinado estaríamos de acuerdo. Regresamos a La Habana y fuimos a ver a Machado Ventura, quien se rió mucho cuando le expusimos nuestras dudas. Después nos explicó que la misión sería en un país africano".

"A los pocos días, tuvimos una entrevista con Osmany Cienfuegos, ministro de la Construcción y responsable de las relaciones exteriores del Partido y con Manuel Piñeiro, viceministro del Interior. Tras la conversación nos entregaron una pistola P-38, un reloj Poljot (el mío estaba roto), una maleta, botas, uniforme, toda la indumentaria de guerra, menos el fusil".

"Posteriormente, el Comandante en Jefe Fidel Castro nos mandó a buscar. Almorzamos con él y nos habló de África, de la importancia de la misión, que íbamos voluntarios pues era una decisión personal. Preguntó si teníamos pistolas y le dijimos que una P-38. Le dijo a Piñeiro, que nos acompañaba, ‘no, no, tienes que buscarles una mejor, ¿cómo le vas a dar a unos oficiales médicos una P-38?’ Nos trajeron una Stich de 20 tiros y Fidel nos las entregó. Todavía la conservo como un tesoro".

Después de pasar un pequeño entrenamiento, una noche los recogieron en unos vehículos y los llevaron para el Mariel. Allí se encontraban, en la escalerilla del barco soviético de pasajeros Félix Dzerzhinsky, despidiendo a los futuros combatientes: Fidel, Osmany y Piñeiro.

"Cuando subía, con mi maleta en mano y vestido de civil con camisa de mangas cortas, Fidel se da cuenta de que no llevo reloj y me dice que cómo un médico va a ir a la guerra sin ese importante medio. Le respondo que me dieron un Poljot roto y lo dejé en casa. Inmediatamente se quitó uno de los dos relojes que llevaba, en este caso un Longina y me lo entregó. Durante toda la guerra en el Congo me acompañó y después el reloj viajó conmigo a otros países pero hoy lo guardo como recuerdo y solo lo uso en contadas ocasiones".

LA TRAVESÍA

El 6 de agosto de 1965, del puerto del Mariel, zarpó el barco Félix Dzerzhinsky rumbo a África con los integrantes de la Columna 2, al frente de la cual estaba el compañero Jorge Risquet Valdés. El también denominado Batallón Patricio Lumumba tenía múltiples misiones: permanecer en Brazzaville, República del Congo, como reserva de la Columna 1, dirigida por el Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, que desde hacía tres meses se encontraba en las regiones del antiguo Congo belga, Zaire, para ayudar al Movimiento de Liberación Nacional a solicitud de sus dirigentes.

Además, tenía la tarea de prestar ayuda al gobierno progresista del Congo, amenazado de agresión por el régimen de Leopoldville (hoy Kinshasa); participar con un grupo de asesores combatientes en el Segundo Frente guerrillero del MPLA en Cabinda y entrenar columnas de combatientes angolanos, equiparlos y ayudarlos a emprender la ruta hacia el interior de Angola, hacia el Primer Frente al norte de Luanda.

"La travesía duró 16 días. Como los médicos que íbamos éramos blancos, no había problemas de que nos vieran, pero el grueso de la tropa era negra y para que no se descubriera la misión por aviones espías, tuvieron que viajar los primeros días dentro de los camarotes".

"Se produce un fenómeno muy curioso. En primer lugar, todos los combatientes estaban recién vacunados contra varias enfermedades tropicales y segundo, como la comida rusa es fuerte, con olores penetrantes, los compañeros que iban abajo se pasaban todo el tiempo mareados y vomitando pues les faltaba aire fresco y respiraban las emanaciones de la comida. Algunos iban a comer y después vomitaban. El capitán tenía un gong que lo hacía sonar al lado de un micrófono para anunciar las horas de las comidas. Algunos vomitaban solo al oír el gong".

"Entonces le digo a Risquet que es necesario hablar con el capitán del barco para que no toque más el gong, y este me responde que sea yo, como médico, el que conversara con el capitán. Lo hice, pero aquel robusto ruso, no comprendió la situación y argumentó que eso era una tradición y por lo tanto no se podía violar".

"Un día nos robamos el gong y lo tiramos al mar. El capitán se puso sumamente furioso y dijo que no daba más comida hasta que no apareciera el famoso gong, pero este ya descansaba en el fondo del Atlántico. Posteriormente, uno de nosotros le avisaba a los compañeros en los camarotes, las horas de ingerir los alimentos".

"Por los días finales de agosto del 65, la nave se aproxima a Punta Negra, y yo que estaba en la cubierta hago igual que el español Rodrigo de Triana y grito ¡Tierra! El doctor Jacas, que estaba acostado, se levanta, sale corriendo y choca con la puerta de hierro del camarote que era bajita, y cae noqueado. Tuve que darle un punto pues sangraba mucho por la herida y fue mi primer paciente en este episodio".

EN EL CONGO BRAZZAVILLE

"De Punta Negra, tomamos un tren que se encontraba parado y sucio desde hacía un tiempo y la locomotora carecía de luces y viajamos hacia Brazzaville. El Contingente fue ubicado en varios lugares y yo caí en el conocido por Yulú, pues allí había estado una de las haciendas del abate y ex presidente Flaubert Youlou antes de que Massamba Debat lo derrocara".

"El trabajo era muy variado. Se montaron varios campamentos: el del kilómetro 17, otro que le llamaban el Bosque, la embajada cubana donde estaban algunos oficiales y el de Golf".

"Como éramos cuatro médicos, pues ya se había incorporado Rodolfo Puente Ferro, comenzamos a atender a la población civil y hasta organizamos la primera vacunación masiva que se hizo en la historia de África contra la poliomielitis".

"Visité un asilo que atendía una monjita que estaba lleno de niños con polio. El panorama era desolador. La pobre religiosa no daba abasto para atender tantas necesidades. Monté un hospitalito y comencé a operar a muchos de esos niños y a otras personas que acudían con fracturas".

"En una ocasión, se aparece una tribu entera frente al hospital y comienzan a danzar con sus arcos y lanzas, y a dar vueltas alrededor de un palo. Traían a un anciano con barbas blancas para que lo operara de una cadera fracturada. Allí el promedio de vida es de 35 a 40 años y vivir tanto tiempo para una persona representa estar bendecida por su Dios y por tanto son muy respetados".

"La tribu estuvo en ese lugar cerca de 48 horas. Anunciamos la operación y un enfermero francés que tenía de asistente, me pregunta: ‘¿doctor, por dónde escapamos?, por detrás yo tengo un carro’. Le pregunto el por qué, y me responde que ‘si ese anciano se muere por lo menos tenemos que perdernos 10 días’. Por suerte la operación fue un éxito y la tribu se llevó al viejito de regreso a la selva".

INTENTO DE GOLPE DE ESTADO

"Estando en Brazzaville se produce un intento de golpe de Estado contra el presidente Massamba Debat (que se encontraba en Madagascar), encabezado por el regimiento de paracomandos que era el grupo mejor armado y entrenado, al igual que la gendarmería, por los antiguos colonizadores franceses.

"Prácticamente logran el golpe. Todo el gobierno estaba a favor del presidente y muchos se refugian donde se encontraba el contingente cubano, entre ellos el primer ministro Ambroise Noumazalay. Estos hablan con Risquet quien decide apoyar al gobierno legítimo en contra de los complotados, pero sin que ocurriera algún hecho de sangre".

"Risquet decide enviarme, como oficial, hacia la emisora, con la orden de que los paracomandos no la tomaran, aunque ya algunos miembros de la Gendarmería (que no se sabía si estaban complotados) transmitían informaciones confusas. Pone bajo mis órdenes a solo 10 hombres con una tanqueta artillada. Allí se encontraba la Gendarmería y no los paramilitares. Entré por la fuerza pero sin ninguna resistencia, y con el personal fiel al presidente Massamba comenzamos a transmitir noticias a favor del gobierno".

"Como la situación era difícil dentro de la emisora, pues la gendarmería había enviado a 14 elementos para que relevaran a los diez anteriores, Risquet me sugiere por teléfono que haga algo para que se marchen. Entonces sitúo a todos mis hombres en la escalera central y les digo que rastrillen las armas cada cinco minutos, y otros jueguen con las granadas de mano. Eso bastó para que los gendarmes se retiraran antes de la hora del relevo y no enviaran a otros".

"Durante la toma de la emisora, que duró varios días, se produjeron algunos incidentes. Los gendarmes intentan retomar la emisora y envían a un oficial al frente de 60 hombres. Puse una barrera a la entrada y aposté a los hombres con las ametralladoras. Me paré frente a la barrera y tras una discusión, el oficial me empuja. Rápidamente le doy con la culata del fusil en el pecho y rastrillo el arma. Mis hombres tenían estrictas órdenes de no disparar hasta que yo no lo hiciera. La pequeña escaramuza se resolvió con la retirada de los complotados a su cuartel".

La situación en el Congo Brazzaville volvió a la normalidad tras el regreso del presidente Debat al país y la decisión de los alzados de regresar a sus cuarteles, pues los paracomandos desistieron de tomar el poder debido al apoyo que el contingente cubano prestó al primer ministro y presidente en funciones Noumazalay y a la claridad política y militar que desarrolló Jorge Risquet para frenar a los golpistas.

Numerosas son las anécdotas de este científico que desde 1975 dirige el hospital ortopédico Frank País. Historias de hombres como Álvarez Cambras, médicos que como militares dieron su aporte internacionalista en el Congo, Guinea Bissau, Angola o como civiles en la primera brigada médica en Argelia, saldrán pronto a la luz, recogidas en un libro en preparación.

miércoles 28 de octubre de 2009

Canarias por la Independencia¡¡

martes 20 de octubre de 2009

Entrevista a Egon Krenz

Texto: Viacheslav Titiokin / Año 2004

Hace poco en Alemania tuvo lugar un acontecimiento relevante. Después de cuatro años de reclusión en la cárcel berlinesa de Pletsensee, fue puesto en libertad el que fuera último presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana, el camarada Egon Krenz. Fue condenado a seis años y medio por los "crímenes", que mas abajo relataremos.

En Rusia, en un principio la opinión pública estuvo contra las represalias sobre krenz y otros dirigentes de la RDA. En marzo del 2000 la Duma aprobó una declaración, en la que se señalaba que: "La decisión de las instancias judiciales de la RFA, de condenar a penas de prisión a una serie de dirigentes de la RDA, no pueden entenderse, sino como un intento de los poderes de la RFA de llevar a cabo un ajuste de cuentas político, y de presentar a un hasta entonces estado soberano, reconocido por la comunidad internacional, como ilegal, y a sus líderes, con los que mantenían relaciones dirigentes de infinidad de países, como delincuentes."

Contra la persecución de Egon Krenz y sus camaradas se pronunciaron entonces los líderes de los sindicatos rusos, pilotos-cosmonautas, destacados deportistas, campeones olímpicos, científicos e intelectuales. Incluso el ministerio de exteriores ruso, que en casos parecidos acostumbra a hacerse el loco, se vio obligado a declarar que: "La insistencia con que en la Alemania unificada se pretende exigir responsabilidades penales a los cargos políticos de la antigua RDA, persigue como objetivo ajustar cuentas con la RDA, presentando a sus dirigentes como un grupo de criminales."

Pero mejor que nadie, el propio Egon Krenz supo destapar la realidad de lo que estaba pasando, en su intervención final en el juicio. Por cierto que esa intervención dice mucho de las cualidades humanas del antiguo mandatario de la RDA.

"Declaro que en el Politburó yo no era un compañero de viaje. Declaro, que entendía las resoluciones que allí se adoptaban. Nunca me he rebajado ni a mi mismo ni mi papel. Y hoy tampoco me inclinaré, para parecer de menor tamaño, que el que entonces tenía.

No sé como podría haber dicho al guarda fronterizo, que cumplía con su deber de acuerdo con la ley, que yo no estaba al corriente de sus obligaciones. Yo no hubiera podido mirar a los ojos al responsable de las tropas fronterizas, Klaus Dieter Baumgarten, que cumple condena en la cárcel de Berlín, y decirle que su responsabilidad era mayor que la mía propia. No pretendo rehuir de mis responsabilidades con excusas. Solo insisto en tener un juicio justo, lo que hasta ahora me ha sido negado.

Aunque después de 115 sesiones el tribunal no haya podido demostrar que sobre mi conciencia recaiga la muerte de personas, el tribunal ya ha dictado la sentencia conocida. Con el fin de ocultar a la sociedad el carácter político del proceso, el fiscal y el tribunal me han declarado "asesino". Curioso que ninguno de los jueces que me han condenado viviese nunca en la RDA. Cuando fue construido el muro, ellos acababan de nacer. La imagen que tenían de la RDA se basaba en la "guerra fría" y en la imagen del enemigo, creada durante esa guerra. Resulta que tenemos a los inculpados de la RDA y como acusadores y jueces, gente de la RFA. Los testigos que no compartían su visión de la historia y que pudiesen corroborar los hechos históricos, no fueron llamados a participar en el proceso."

¿Qué podría añadir a esto? La conducta de los gobernantes de la RFA en relación a los dirigentes de la RDA, podrían parecer una vulgar venganza. Sin embargo este ensañamiento comporta un significado mucho más profundo. Hoy es bien conocido el profundo descontento de los alemanes del este con las consecuencias derivadas de la reunificación con la RFA. Se hacía imprescindible descabezar a la posible resistencia en la Alemania Oriental contra el modo de anexión de la RDA por parte de la RFA, que trajo consigo el derrumbe de la economía de la Alemania del este, desempleo masivo y colosales problemas sociales. Los poderes de la RFA necesitaban quitarse de en medio a los líderes de la RDA, quienes en las nuevas condiciones hubieran podido encabezar la lucha. Solo así se entiende que se orquestara su persecución judicial.

Pero volvamos con el camarada Egon Krenz. Nuestro corresponsal, fue uno de los primeros periodistas que consiguió localizarle y entrevistarle.

-Camarada Krenz, le felicito por su puesta en libertad. A esta felicitación se suman cientos de miles de lectores de nuestro periódico.

- Muchas gracias. Durante el juicio y después en la cárcel he recibido montones de cartas de la antigua URSS. Esto ha sido un gran apoyo para mí. Especialmente las cartas desde Rusia, donde tengo muchos amigos. Nada más salir de la cárcel, recibí la felicitación de Ziuganov (líder del PCFR. N del T). Transmítanle a él y al resto de camaradas mi más sincero agradecimiento.

Aprovecho la oportunidad para a través de su periódico enviar un agradecimiento especial a E.M. Tiazhelnikov y a otros amigos de la Juventud Comunista (Komsomol). Ellos en especial han sido los que más se han sacrificado apoyándome todos estos años. Me alegro de que la solidaridad entre comunistas no resultase una frase hueca de contenido.

-¿Porqué fue juzgado?

Formalmente, acusaban al gobierno de la RDA de dar órdenes que supusieron la muerte de personas en la frontera entre la RDA y la RFA. No deja de ser una acusación antinatural, pues cualquier estado del mundo defiende su frontera. Pero la cuestión no es esa. Esta no era una simple frontera entre dos países. Era la línea divisoria entre dos sistemas socio-económicos. Y nosotros como integrantes del Pacto de Varsovia estábamos obligados a defender esta frontera.

El proceso contra nosotros no era sino un intento de juzgar a la RDA. Y en tanto en cuanto yo fui el último dirigente de la República Democrática Alemana, era el elegido para el linchamiento.

-¿Continúan en la actualidad las persecuciones políticas en la RFA?

- Si, en gran número. La cantidad total de camaradas nuestros, especialmente de guardas fronterizos, jueces, miembros de los servicios de seguridad, a los que se les ha abierto sumario, se acerca a los cien mil. Próximamente se puede reabrir el proceso contra tres miembros del CC del Partido Socialista Unificado Alemán. El tribunal de Berlín les declaró inocentes. Pero el Tribunal Supremo de la RFA ha exigido reabrir el caso. El ensañamiento continúa.

-¿Cómo ha encontrado el país al salir de la cárcel?

- Lo he encontrado en un estado de aguda lucha social.

-Pero ¿por qué? Al fin y al cabo la RFA representa una de las pequeñas islas de florecimiento en el mundo; un sitio donde aspiran vivir emigrantes de todo el mundo…

-No todo es así de sencillo. Es cierto que en la RFA hay mucha gente muy rica y una gran capa de gente acomodada. Pero afirmar que todo el mundo vive desahogadamente, no se corresponde con la realidad. Especialmente en lo que se refiere a la Alemania Oriental. Par ustedes en Rusia la parte occidental u oriental del país son conceptos estrictamente geográficos. Para nosotros en Alemania pesa mucho el elemento político. Desde el surgimiento de la RDA el la Alemania Occidental intentaron demostrar que en la RFA todo funcionaba bien o muy bien y en la RDA todo era malo o muy malo.

Ahora tenemos a las dos partes de Alemania unidas. ¿Cuál es el resultado? En la parte oriental la gente vive bastante peor que en la occidental. Formalmente hay igualdad. Los precios son los mismos. Pero los sueldos son muy diferentes.

- ¿Cuales son sus planes a corto plazo?

En primer lugar recuperarme de lo vivido. Tendré, como se dice, que orientarme. Todavía no tengo claro mi status jurídico. Al fin y al cabo estoy con la condicional. No se hasta que punto me puedo dedicar a la actividad política.

-¿Ha cambiado en algo la cárcel sus ideas?

- Para nada. Cuando me metieron en la cárcel era comunista. Y he salido de ella siendo comunista.

Esto lo dice Egon Krenz ahora. Pero también lo dijo hace cuatro años, cuando hubiera podido rebajar la condena de haberse "plegado"ante los jueces.

He aquí un nuevo fragmento de su intervención final en el juicio:

"Me quieren presentar públicamente como un incorregible, y me insinúan que debería adaptarme a la forma de ver las cosas de la acusación. A lo que yo respondo: No esperen de mí ese tipo de adaptación. Pero no porque sea un incorregible, sino porque carezco de ese oportunismo…

Mientras viva me perseguirá la pregunta: ¿Porqué fue derrotada la RDA, y que parte de responsabilidad recae sobre mi? Me lo pregunto no por que entonces yo viviese mejor, sino porque yo trabajaba por el socialismo por convencimiento. Por consiguiente que nadie espere de mi que obedezca a las ordenes de "¡media vuelta!" y comience a decir justamente lo contrario de lo que decía hasta 1990 a los ciudadanos de la RDA…

No tengo culpa en aquello por lo que me juzgan. Si de algo se me puede juzgar es por mi parte de responsabilidad en la derrota de la RDA, pero por eso no me va a juzgar ningún tribunal. Si está ya todo decidido y me va a tocar recibir el nuevo milenio tras las rejas, la cárcel no será el lugar, donde entierre mis esperanzas. Y no me refiero a las esperanzas de que se resuelva mi caso en el tribunal europeo de derechos humanos de Estrasburgo, sino a las esperanzas de una sentencia justa de la historia para con la RDA, para mi, mis acusadores y jueces."

Como escribía Mayakovsky, "Si hiciésemos clavos de gente como esta, no habría en el mundo clavos más fuertes."


Nuestros comentarios

Nuestro periódico desde hace tiempo hace campaña a favor de los prisioneros políticos de Occidente. Hemos prestado nuestro apoyo a Egon Krenz. Salimos en defensa de Slobodan Miloshevich y otros lideres serbios, que se encuentran en la cárcel del "Tribunal de la OTAN" en la Haya.

Es evidente que lo ocurrido con Egon Krenz, lo ocurrido con Miloshevich, y lo que vaya a ocurrir con Sadam Hussein (salvando las distancias) no son sino eslabones de una misma cadena, la representación de una misma estrategia. Su objetivo, romper la voluntad de los pueblos en su oposición frente al "Nuevo orden mundial", primero a través de la mentira y la difamación contra sus dirigentes, y luego con las penas de cárcel, impuestas por un tribunal ilegítimo.

Citamos un nuevo fragmento de la intervención de Krenz en el juicio:

"Se me ha acusado de todo. De estar involucrado en el atentado del boeing de Lockerby, de falso testimonio, de meter a gente en la cárcel, y por último de multitud de asesinatos. Todas las acusaciones fueron hechas públicas a bombo y platillo. La mayoría de ellas, posteriormente fueron retiradas al tratarse de vulgares invenciones."

Como se parece esto a lo que ocurre hoy en el "caso Miloshevich" y a lo que sin duda pasará en el "caso Hussein". Queremos recalcar una vez más, que a pesar de todas las diferencias entre estas personas no es difícil seguir la pista de quienes son los promotores de sus juicios, sus ejecutores y los métodos inquisitoriales.

Y por último El carácter inhumano de la civilizada Europa occidental aparece en la declaración del comité serbio "Libertad". El tribunal de la Hay impidió que Miloshevich fuera visitado por su nieto de 5 años Marco y por su nuera Militsa. En la declaración se informa que la visita se debía haber celebrado el día 27 de diciembre, para lo que ya había dado su consentimiento el tribunal. Luego cambió de opinión, decidiendo que la visita solo podría celebrase después de las elecciones en Serbia. ¿Acaso un niño de cinco años se puede convertir en un factor político preelectoral? ¿O es que el tribunal ha entrado en pánico, perdiendo el sentido de humanidad y sentido común? El comité "Libertad" declaró que "el tribunal será la única parte perdedora en las elecciones en Serbia, donde la vencedora será la verdad".



martes 13 de octubre de 2009

La historia no puede ser ignorada

Texto: Fidel Castro / Granma

El pasado primero de octubre se conmemoró el 60º Aniversario de la República Popular China.

Ese día histórico de 1949, Mao Zedong, como líder del Partido Comunista de China, presidió en la Plaza de Tiananmen el primer desfile del Ejército Popular y del pueblo de China. Los soldados victoriosos portaban las armas arrebatadas en combate a invasores, oligarcas y traidores a su patria.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, una de las potencias que menos pérdidas materiales sufrió en la contienda, monopolizaba el arma nuclear, más del 80% del oro del mundo y disfrutaba de un considerable desarrollo industrial y agrícola.

La Revolución victoriosa en un país inmenso como China, en el año 1949 alimentó la esperanza de gran número de países colonizados, muchos de los cuales no tardarían en sacudir el yugo impuesto.

Lenin había previsto la fase imperialista del capitalismo desarrollado y el papel que correspondería en la historia del mundo a la lucha de los países colonizados. El triunfo de la Revolución China confirmaba aquella previsión.

La República Popular de Corea fue creada en el año 1948. En la primera conmemoración de la victoria china estaban presentes los representantes de la URSS, que aportó más de 20 millones de vidas a la batalla contra el fascismo; los de la República Popular de Corea, que había sido ocupada por Japón, y los combatientes vietnamitas que, después de luchar contra los japoneses, se enfrentaban heroicamente al intento francés de colonizar nuevamente Viet Nam con apoyo de Estados Unidos.

Nadie había imaginado entonces que menos de cuatro años después de aquella memorable fecha, sin ningún otro vínculo que el de las ideas, en la lejana Cuba se produciría el ataque al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953, y apenas nueve años después de la liberación de China triunfaría la Revolución Cubana a 90 millas de la metrópoli imperialista.

Es a la luz de estos acontecimientos que observé con particular interés la conmemoración del 60º Aniversario de la Revolución China. Se conoce de nuestra amistad con ese país de milenaria cultura, la más antigua de las civilizaciones conocidas por el hombre.

En el siglo XIX, decenas de miles de ciudadanos chinos fueron enviados a nuestro país como semi esclavos, engañados por los mercaderes ingleses. Muchos de ellos se incorporaron al Ejército Libertador y lucharon por nuestra independencia. Nuestros vínculos con China parten, sin embargo, de las ideas marxistas que inspiraron a la Revolución Cubana y fueron capaces de atravesar las pruebas difíciles de la división entre los dos grandes Estados socialistas, que tanto daño ocasionó al movimiento revolucionario mundial.

En los días difíciles de la desaparición de la URSS, tanto China, como Viet Nam, Laos y Corea mantuvieron sus relaciones fraternales y solidarias con Cuba. Eran los únicos cuatro países que junto a Cuba mantuvieron en alto las banderas del socialismo en los días oscuros en que Estados Unidos, la OTAN, el Fondo Monetario y el Banco Mundial imponían el neoliberalismo y el saqueo del mundo.

La historia no puede ser ignorada. A pesar de la enorme contribución del pueblo de China y la estrategia política y militar de Mao en la lucha contra el fascismo japonés, Estados Unidos ignoró y aisló al gobierno del país más habitado del planeta y lo privó del derecho a participar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; interpuso su escuadra para impedir la liberación de Taiwán, una isla que pertenece a China; apoyó y suministró los restos de un ejército cuyo jefe había traicionado todos los acuerdos suscritos en la lucha contra los invasores japoneses en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Taiwán recibió y recibe todavía el más moderno armamento de la industria bélica norteamericana.

Estados Unidos no solo privó a China de sus legítimos derechos: intervino en el conflicto interno de Corea, envió sus fuerzas que al frente de una coalición militar avanzaron desafiantes hacia las proximidades de los puntos vitales de ese gran país, y amenazó con emplear las armas nucleares contra China, cuyo pueblo tanto contribuyó a la derrota del Japón.

El Partido y el pueblo heroico de China no vacilaron ante las groseras amenazas. Cientos de miles de combatientes voluntarios chinos en enérgico contraataque, hicieron retroceder a las fuerzas yankis hasta los límites actuales de las dos Coreas. Cientos de miles de valerosos luchadores internacionalistas chinos y un número igual de patriotas coreanos murieron o fueron heridos en aquella sangrienta guerra. Más tarde el imperio yanki mató a millones de vietnamitas.

El 1º de octubre de 1949, al proclamarse la República Popular, China no poseía armas nucleares ni la avanzada tecnología militar que hoy dispone, con las cuales no amenaza a ningún otro país.

¿Qué diría ahora Occidente? La gran prensa de Estados Unidos fue, en general, hostil. Sus principales órganos escritos titulaban sus editoriales con frases como: "...poco interés por la ideología", "...un espectáculo de poder", "China comunista celebra los 60 años con Show Militar."

Sin embargo, no fue posible ignorar la lucha. A través de todos los medios se reiteraba la idea de que era una demostración de poderío. Las noticias sobre todo se centraban en las imágenes del desfile militar.

No ocultaban su admiración por la amplia divulgación del desfile que la televisión china ofreció a la opinión pública internacional.

No pasó inadvertido, sino más bien fue motivo de asombro el hecho de que China presentara 52 nuevos tipos de armamentos, entre ellos la última generación de carros de combate, vehículos anfibios, radares, aviones de exploración y equipos sofisticados de comunicación.

Los medios de prensa resaltaban la presencia de los cohetes intercontinentales DF-31, capaces de golpear con cabezas nucleares blancos situados a 10 mil kilómetros de distancia, así como los cohetes de alcance medio y las defensas anticoheteriles.

Los 151 aviones caza, los bombarderos pesados, medios modernos de observación aérea y helicópteros sorprendieron a los ávidos buscadores de noticias y técnicos militares. "El ejército chino posee ahora la mayoría de las armas sofisticadas que forman parte de los arsenales de los países occidentales", fue una declaración del Ministro de Defensa chino que la prensa occidental destacó.

Los 500 vehículos blindados y las 60 carrozas civiles que desfilaron frente al mausoleo causaron un profundo impacto.

La avanzada tecnología era una prueba irrefutable de la capacidad militar desarrollada, que hace unos decenios partió de cero. Lo insuperable era el factor humano. Ningún país occidental desarrollado podría alcanzar el nivel de precisión y organización mostrado por China ese día. Con cierto desdén se habló de oficiales y soldados marchando a 115 pasos de ganso por minuto.

Las distintas fuerzas que por allí desfilaron, hombres o mujeres, lo hicieron con porte y elegancia insuperables. Cualquiera podría negarse a creer que miles de seres humanos fueran capaces de alcanzar una organización tan perfecta. Tanto los que marchaban a pie como los que desfilaban en sus vehículos pasaron delante de la tribuna y saludaban con precisión, orden y marcialidad difíciles de alcanzar.

Si tales cualidades parecían fruto de la disciplina militar y del rigor de las prácticas, más de 150 mil ciudadanos de la enorme colmena humana de civiles, hombres y mujeres jóvenes en su inmensa mayoría, sorprendieron por su capacidad de alcanzar masivamente el nivel de organización y perfección logrado por sus compatriotas armados.

El inicio de la conmemoración, y el saludo a las tropas por el Jefe de Estado y Secretario General del Partido Comunista, fue una ceremonia impresionante. Se pudo apreciar una enorme identificación entre la dirección y el pueblo.

El discurso de Hu Jintao fue breve y preciso. En sólo menos de 10 minutos expresó muchas ideas. Ese día superó a Barack Obama en la capacidad de síntesis. Representa cuando habla a casi cinco veces más población que el Presidente de Estados Unidos. No tiene que cerrar centros de torturas, no está en guerra con ningún otro Estado, no envía sus soldados a más de 10 mil kilómetros de distancia para intervenir y matar con sofisticados medios de guerra, no posee cientos de bases militares en otros países ni poderosas flotas que surcan todos los océanos; no debe millones de millones de dólares, y en medio de una colosal crisis financiera internacional ofrece al mundo la cooperación de un país cuya economía no está en recesión y crece a elevados ritmos.

Ideas esenciales transmitidas por el Presidente de China:

"El día de hoy de hace sesenta años, tras más de cien años de batallas sangrientas libradas desde el inicio de la historia contemporánea, el pueblo chino logró, por fin, la gran victoria de la revolución china y el presidente Mao Zedong proclamó aquí mismo, ante el mundo, la fundación de la República Popular China, lo que permitió al pueblo chino ponerse en pie desde entonces y que la nación china, que tiene una historia de civilización de más de 5 000 años, entrara en una nueva era de desarrollo y progreso."

"El desarrollo y progreso logrado en los sesenta años de la Nueva China ha mostrado plenamente que sólo el socialismo puede salvar a China y que solamente la reforma y apertura puede permitir el desarrollo de China, del socialismo y del marxismo. El pueblo chino tiene la confianza y la capacidad para construir bien su país y realizar sus debidas contribuciones al mundo."

"Nos adheriremos firmemente a los principios de reunificación pacífica..."

"...continuaremos trabajando, junto con los diversos pueblos del mundo, para impulsar la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad y la construcción de un mundo armónico basado en la paz duradera y la prosperidad común."

"La historia nos ha indicado que el camino de avance nunca es llano, pero que un pueblo unido que toma el destino en sus propias manos vencerá, sin ninguna duda, todas las dificultades, creando continuamente grandes epopeyas históricas."

Son respuestas lapidarias a la política belicista y amenazante del imperio.




martes 6 de octubre de 2009

Miguel Enríquez y la utopía revolucionaria

Texto: Manuel Cabieses Donoso / Punto Final

El sacrificio de intereses personales, capaz de alcanzar el heroísmo en defensa de ideales y convicciones políticas, ya no existe en Chile. Sus últimas manifestaciones desaparecieron durante la larga jornada que comenzó con La Moneda en llamas y que se prolongó 17 años en desigual lucha contra la dictadura. La resistencia al terrorismo de Estado costó las vidas de miles de chilenos. La tortura, la prisión y el exilio se abatieron sobre muchos más. La derrota, el temor, la desilusión y las traiciones hicieron lo suyo.

El país cayó en el abismo al que lo empujó el neoliberalismo reforzado por una pandilla de generales. Enseguida vino la interminable transición a la democracia y con ella, el cambio de piel de partidos que ayer fueron democráticos pero se convirtieron en fieles administradores de la herencia económica, social y cultural de la dictadura. El país fue reeducado en el olvido, generador de los vergonzosos niveles de ignorancia política que exhibe hoy. En las tinieblas del atraso político -que esconde una espantosa desigualdad social- quedaron la historia, la identidad y hasta el alma del país. Chile se hizo ajeno a América Latina e indiferente a sus luchas que ayer también fueron las nuestras.

Sin embargo, esto no será eterno y es ley de la vida que debe cambiar. Llegado el momento de levantar un nuevo proyecto de liberación económica, política y social, Chile evocará a sus héroes. Allí estará el legado de sus ideas que permitirán abrir las “grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. En ese momento de ardiente creación colectiva, junto a la sombra inspiradora de Salvador Allende estará la de Miguel Enríquez, el joven revolucionario al que recordamos en este aniversario de su muerte. Ambos son ejemplos de valor y de resuelta disposición a entregar la vida -que amaban apasionadamente- por sus ideales. Ellos dejaron una herencia preciosa: sus ideas revolucionarias que en esta hora de América Latina vuelven a convocar a la militancia y a la acción.

Un jefe de revolución

Hace 35 años -en la tarde del 5 de octubre de 1974-, Miguel Enríquez Espinosa cayó combatiendo a la dictadura. De 30 años, médico, nacido en Concepción, Miguel era secretario general del MIR desde 1967. Se negó a salir al exilio después del golpe militar, cuando muchos compañeros se lo pedían para proteger a un cuadro excepcional. Pero él prefirió sumergirse en la clandestinidad. Afrontando enormes dificultades se dedicó a organizar un movimiento de Resistencia Popular. Su incesante actividad fue dejando huellas, que finalmente condujeron a los servicios de seguridad hasta su refugio en la calle Santa Fe de la comuna de San Miguel. Allí, junto a su compañera, Carmen Castillo Echeverría -que fue capturada herida-, y a otros dos camaradas -Humberto Sotomayor y José Bordaz, que lograron huir-, se enfrentó a las fuerzas represivas. Su negativa a rendirse sólo terminó con la muerte. Su cuerpo desnudo y destrozado fue entregado al día siguiente -por mediación de un obispo católico- a sus padres. “Tenía diez heridas a bala. Una de ellas, la última, le entró por el ojo izquierdo y le destrozó el cráneo”, relató su padre, el doctor Edgardo Enríquez Frödden.

El 7 de octubre a las 7.30 de la mañana, sólo ocho miembros de la familia fueron autorizados para sepultarlo en el Cementerio General de Santiago. Un destacamento de carabineros vigilaba de cerca. “Miguel Enríquez Espinosa, hijo mío”, dijo su madre con voz entera en el momento en que depositaba el único ramo de flores permitido, “hijo mío, tú no has muerto. Tú sigues vivo y seguirás viviendo para esperanza y felicidad de todos los pobres y oprimidos del mundo”(1). El 15 de agosto de 1965 Miguel fue uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y pasó a dirigirlo dos años después. Era respetado no sólo por sus camaradas, sino también por muchas personas con las que tuvo fuertes polémicas. En esos debates -a pesar de su juventud- demostraba amplio conocimiento de los temas y capacidad para exponer con claridad sus ideas.

Ya a los 17 años Miguel organizaba movilizaciones en Concepción en defensa de la Revolución Cubana, cuando la invasión imperialista de Playa Girón. El proceso que forjó su liderazgo y que trazó la identidad del MIR se inspiraba en la formación política y armada de sus militantes, y estuvo muy influido por Cuba revolucionaria. Es efectivo lo que dijo un dirigente del Partido Comunista de ese país, en 1974: “Quizás si en la personalidad revolucionaria de Miguel Enríquez, en el fuego juvenil de los combatientes del MIR, e incluso en la intransigencia revolucionaria que les caracterizaba y que en ocasiones nos hacía desear que adoptaran mayor flexibilidad ante las situaciones políticas concretas, está sin embargo una de las más nítidas imágenes de la influencia de Cuba en el movimiento revolucionario latinoamericano”(2).

La forma en que la dirección del PCC valoraba a Miguel se refleja en ese discurso de Armando Hart. Compara al revolucionario chileno con héroes del asalto al Cuartel Moncada y de la lucha revolucionaria contra la dictadura de Fulgencio Batista. “Para transmitir al pueblo cubano -dijo Hart- una imagen de su personalidad, de su significación, de lo que él representa para el futuro de Chile, recordemos nombres como los de Abel Santamaría, José Antonio Echeverría y Frank País”. Y añadió categórico: “Miguel Enríquez no había dado de sí todo lo que era capaz de dar. Si se le mide por lo que ya era, hay que destacar, sin temor a que el sentimiento o la emoción nuble el razonamiento, que en Miguel Enríquez despuntaba un jefe de revolución”. Es cierto, Miguel -después de la heroica muerte de Salvador Allende en La Moneda- representaba la posibilidad de construir un nuevo liderazgo revolucionario que recogiera la lección que dejaba la conspiración para derrocar a Allende fraguada por la derecha, la Democracia Cristiana, el imperialismo y las fuerzas armadas. El liderazgo de un jefe capaz de conducir las acciones armadas, políticas y sociales para derrocar a la dictadura e iniciar la construcción de una sociedad democrática y socialista.

El país que cambió

Hace 35 años esa esperanza se tronchó con la muerte de Miguel Enríquez. La brutalidad del terrorismo de Estado y los devastadores efectos culturales del modelo neoliberal, frustraron los intentos de la Resistencia Popular y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez por cultivar la esperanza revolucionaria. Pero en definitiva, la dictadura fue obligada a regresar a sus cuarteles. La iniciativa política quedó en manos de los sectores burgueses que venían siendo preparados para la transición por el Departamento de Estado norteamericano y la Socialdemocracia europea. El Chile de hoy es un país muy distinto al de Allende, Miguel y los miles de héroes y mártires de la Izquierda chilena. La solidaridad, soporte de los sueños colectivos y de la conciencia del deber social -que en Chile había alcanzado altas cimas-, ha desaparecido casi por completo. El país carece de una utopía que permita unir y movilizar las fuerzas para avanzar hacia el horizonte de justicia social. El pueblo chileno es tratado como un rebaño de ovejas que se resignan a cumplir ese papel. Se encuentra a merced de la oligarquía que maneja sus sentimientos y expectativas a través de los medios de comunicación. Ha quedado sin capacidad crítica, carente de participación y sin voluntad política para remover los obstáculos que impiden alcanzar una plena democracia. El actual período electoral, que permite cierto grado de atención a temas barnizados de política, prueba el empobrecimiento del ciudadano en tanto agente activo y crítico del desarrollo democrático.

Los candidatos con posibilidades de victoria -consagrados en esa condición mediante la complicidad de mañosas encuestas y manipulaciones de la prensa oligopólica-, representan más de lo mismo. Ninguna propuesta toca el corazón del sistema. Ninguno se compromete con una Asamblea Constituyente que elabore una Constitución democrática. Ninguno plantea medidas que hieran los poderosos intereses nacionales y extranjeros que controlan la economía. (En este punto cabe una digresión. Como consecuencia de la crisis capitalista que ha dejado en evidencia la incapacidad del mercado para autorregularse, los administradores del sistema comienzan a eludir responsabilidades. Se escucha nada menos que al ex presidente Ricardo Lagos criticando al neoliberalismo, aunque el suyo fue uno de los gobiernos más neoliberales del mundo. Lo mismo sucede con la presidenta Michelle Bachelet que habla del “fin del paradigma neoliberal” y reivindica el rol del Estado. Sin embargo, su gobierno no ha hecho otra cosa que respetar las reglas de juego del neoliberalismo. Por último, el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, reclama “Estado y más Estado”, pero su gobierno privatizó el agua potable, los puertos, etc.).

Ninguno de los candidatos creados por los titiriteros de la política hace mención a los escandalosos privilegios de las fuerzas armadas, sus descomunales gastos en armamentos y sus excepcionales regímenes de previsión, así como al peso determinante que siguen teniendo en la conducción del país. Ningún candidato responde a las demandas del pueblo mapuche. Ninguno se compromete con una solución a la justa demanda de Bolivia de una salida soberana al mar. Ninguno plantea terminar con las AFPs, ni se pronuncia por una salud y educación públicas. Tampoco por renacionalizar el cobre -de nuevo en manos extranjeras-, ni por nacionalizar la banca e impulsar una reforma tributaria de verdad. Los vacíos -y silencios- son enormes en los programas de los candidatos presidenciales. Así lo demostró el mediocre “debate” televisivo reciente. Es imposible encontrar en sus discursos ni el atisbo de un proyecto de sociedad más justa. De una u otra manera, se declaran continuadores del gobierno de Bachelet, incluyendo al aspirante derechista. El futuro gobierno será por lo tanto, continuista en su esencia.

Pero hay un futuro…

Demasiado tiempo ha perdido la Izquierda en reconstruir la utopía de este tiempo. Se ha enredado en minucias y discusiones estériles, atrapada entre un discurso reformista y parlamentarista y una lluvia de consignas dogmáticas, sin contenido, que producen más rechazo que adhesión. Se han puesto en primer plano los intereses de partidos, grupos y personas. Así se ha conseguido anular las posibilidades de un proyecto común y dispersar todavía más las escasas fuerzas. Una parte de la Izquierda se ha contaminado del pragmatismo de la contracultura neoliberal. Ha terminado por aceptar, en los hechos, que la lucha por el socialismo no tiene viabilidad en Chile y que éste es un tema anticuado, propio de soñadores. Ha renunciado en la práctica a presentar una propuesta de carácter socialista que permita elevar el contenido del discurso político. Y esto, mientras el capitalismo atraviesa una profunda crisis y la depredación del planeta pone en juego la vida de la especie humana. Chile se derechiza mientras en América Latina hace camino una corriente socialista que ya es gobierno en varios países. El socialismo del siglo XXI plantea propuestas para nuestra época. La integración económica, la cooperación energética, la Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América (Alba), el Banco del Sur, etc., son las herramientas de ese proyecto que avanza.

Tomar conciencia de que vivimos una época favorable para la utopía revolucionaria, debería promover en Chile la reconstrucción de una Izquierda en lucha por cambios profundos y radicales. Ese era el objetivo por el que los revolucionarios de ayer estuvieron dispuestos a entregar sus vidas. Como Allende, Miguel y tantos más.

jueves 1 de octubre de 2009

El Che Guevara en el Socialismo del Siglo XXI

Texto: Omar Marcano / Aporrea.org

Si en algo coincidimos los revolucionarios de hoy es en la crítica contundente al denominado "socialismo real", que es precisamente el supuesto socialismo practicado en la extinta Unión Soviética. Uno de los críticos mas implacables a este mal llamado socialismo también lo fue, sin duda alguna, Ernesto Ché Guevara, de quién muchos revolucionarios hemos seguido sus ideas y ejemplo.

El socialismo para el Ché era el proyecto histórico de una nueva sociedad, basada en valores de igualdad, solidaridad, colectivismo, altruismo revolucionario, libre discusión y participación popular, todos conceptos ya plasmados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y llevados a la práctica paso a paso en la construcción del Socialismo del Siglo XXI liderado por el Presidente Chávez, mediante la formulación y ejecución de políticas públicas de profundo contenido social, las cuales están a la vista en Venezuela.

Tanto las críticas del Ché al "socialismo real" como su práctica como dirigente y su reflexión sobre la experiencia cubana, estuvieron inspirados por ese ideal. Esa misma práctica esta siendo llevada a cabo en Venezuela, mediante la conformación del poder comunal y popular, que actualmente esta siendo impulsado por la Revolución Bolivariana.

Decía el Ché: "un sistema socialista que no tolera la divergencia, que no representa nuevos valores, que trata de imitar a su adversario capitalista, que no tiene otra ambición que alcanzar y superar la producción de las metrópolis capitalistas, no tiene futuro, si el socialismo pretende luchar contra el capitalismo y vencerlo en su propio terreno, en el terreno del productivismo y del consumismo, utilizando sus propias armas, el mercantilismo, la competencia, el individualismo egoísta, está condenado al fracaso", refiriéndose al sistema político y económico practicado en aquel entonces en la Unión Soviética.

Muchas fueron las causas del derrumbamiento del sistema soviético, pero nadie puede afirmar que fue debido a la práctica del ideal socialista. Otra historia se hubiera escrito si en la Unión Soviética se hubiera construido *el Verdadero Socialismo*. Esta construcción es inseparable de ciertos valores éticos, contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas, de Stalin hasta Kruschov y sus sucesores, quienes sólo consideraron el desarrollo de las fuerzas productivas.

La aspiración del Ché Guevara al respecto se puede traducir en tres aspectos fundamentales en la búsqueda de un nuevo camino, en la búsqueda del hombre nuevo: La Gestión Económica, La libertad de Expresión y de Divergencias y la Democracia Socialista, no la social democracia practicada hoy en día en los países europeos, la cual es muy distinta al *Verdadero Socialismo* que pregonaba el Ché y que actualmente estamos construyendo en nuestra Republica Bolivariana con el quehacer diario. Los planteamientos del Ché Guevara respecto a la *Gestión Económica* en la Unión Soviética constituyen sin lugar a duda una dura crítica al "socialismo real" de los países del este europeo de entonces, el llamado bloque soviético. El Ché se oponía específicamente a los siguientes aspectos:

la ley del valor como ley objetiva de las economías de transición al socialismo, tesis de Stalin defendida por Charles Bettelheim. - la mercancía como base del sistema productivo. - la competencia,-entre empresas o entre trabajadores, como factor de incremento de la productividad. - métodos de incentivo y distribución individuales en lugar de los colectivos. - privilegios económicos para los directores, gerentes y administradores. - criterios mercantiles en las relaciones económicas entre países socialistas.

En su famoso "Discurso de Argel" (febrero de 1965) el Ché Guevara llamaba a los países que se decían socialistas a "liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente", que se traducía en las relaciones de intercambio desigual que llevaban con los pueblos en lucha contra el imperialismo. Para el Che "no puede existir socialismo si en las conciencias no se opera un cambio que provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de índole individual, en la sociedad donde se construye o esta ya construido el socialismo, como de índole mundial en relación a todos los pueblos que sufren la opresión imperialista".

En su ensayo de marzo de 1965, "El socialismo y el hombre en Cuba, los modelos de construcción del socialismo vigentes en Europa oriental ", el Che rechazaba la concepción que pretendía vencer al capitalismo con sus propios fetiches: "Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía tomada como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etc.), se pudiera llegar a un callejón sin salida...Para construir el socialismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo".

Uno de los principales peligros del modelo importado de los países de la unión Soviética es el incremento de la desigualdad social y la formación de una capa privilegiada de tecnócratas y burócratas: en este sistema de retribución "son los directores quienes ganan cada vez más. Basta ver el último proyecto de la RDA, la importancia que adquiere la gestión del director, o mejor, la retribución de la gestión del director".

El fondo del debate consistía en una confrontación entre una visión economicista, la esfera económica como sistema autónomo, regido por sus propias leyes, como la ley del valor o las leyes del mercado, y una concepción política del socialismo, es decir la toma de decisiones económicas, las prioridades productivas, los precios, etc., según criterios sociales, éticos y políticos.

Las propuestas económicas del Che, la planificación versus el mercado, el sistema presupuestario de financiamiento, los incentivos colectivos o morales, tenían como objetivo la búsqueda de un modelo de construcción del socialismo fundamentado en estos criterios y por tanto, distinto del soviético, los cuales son los mismos ideales que pregona el Presidente Chávez, empeñado en construir el Socialismo del Siglo XXI con raíces propias, más dirigido hacia las enseñanzas del Ché que a modelos ya fracasados.

jueves 17 de septiembre de 2009

Jornadas Revolución Sostenible